Como se Demuestra en Un Caso Reciente, Expresiones Escolares Pueden Causar Disputas Extrañas.

En una escuela secundaria de Tennessee, durante las elecciones estudiantiles, los candidatos tenían que dar discursos que debían ser sometidos primero a la revisión de un profesor. Un estudiante sorprendió a todo el mundo cambiando ligeramente el contenido del discurso que había sido aprobado.
En la asamblea dijo:

    La administración se permite ciertas libertades con nosotros esperando que pasen desapercibidas. Por ejemplo, ¿por qué tiene que decir bromitas el subdirector siempre que habla por el altavoz?

A los otros estudiantes les encanto el discurso. Aplaudieron comentando cosas como «A nosotros tampoco nos gusta el subdirector». Desgraciadamente para el orador, a las autoridades de la escuela no les gusto el discurso y lo descalificaron.

El estudiante presento una demanda contra el distrito escolar, aduciendo que no deberían haberle descalificado. El caso llego hasta un tribunal federal de apelaciones, que declaro que si la administración de la escuela hubiera sido un poco menos estricta podría haber dejado pasar el incidente y, quizás, en realidad, la administración en cuestión debería haberlo hecho. Pero el tribunal dictamino que la escuela tenía autoridad para descalificar al candidato.

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